No es algo normal lo que escribiré hoy.
Escribo desde Quito señores, estoy muy lejos de casa escuchando blue oyster cult en el apartamento 12 de un hostal olvidado.
Estoy que me quemo un poco con una botella de aguardiente (acá cada cuadra tiene una licorería xd ).
Vida nocturna, vida llena de prejuicios, estoy hospedado por la zona de fiestas, he visto a 3 transexuales entrar en el mismo cuarto y a dos lesbianas mirando a un señor de 60 años con lascivia, el panorama es raro, pero me siento a gusto.
prostitutas en los cuartos aledaños, vendedores de felicidad limitada en la puerta, y el jefe del hostal cogiéndose a la empleada de limpieza en el cuarto privado y yo, un futuro militar (sale a relucir la ironía) estoy en el centro de todo con la música al tope de lo soportable escribiendo en una laptop del 2010.
como dice la cancion, el tiempo es la esencia, la esencia de lo cuerdo que estoy aun asi al escuchar gemidos prohibidos y teatrales en el cuarto #19, porno auditiva para el que antaño fue un amante del sexo sin sentimientos y ahora tiene una abstinencia peor que monje tibetano.
La prostituta del cuarto #13 tiene 17 años, es de machala pero escapo de su casa por su padre violador, vive en ese cuarto desde hace 6 meses, paga con 2 mamadas cada quincena y 50$ por el mes.
Me dio su tarifa 15$ la hora, no la necesitaba, solo le dije que estaba de paso y no me interesaba alguna aventura semidivina estos meses.
Pero los pague, pague para saber las vivencias diarias de una prostituta abandonada al martirio de una vida sin ninguna vaguedad moral y sobreviviendo por dolares manchados de semen, llámame idiota raro, pero la curiosidad te lleva a lugares tan bajos que te sorprendes.
un cuarto pequeño, solo 1 cama, 1 velador, 1 televisor genérico, hasta ahí normal, pero lo que menos piensas es que una prostituta tenga un santuario de libros y vinilos de pink floyd y escucharlos cuando hace su trabajo, el cuarto reincido huele a semen pasado, a sentimientos perdidos, a inocencia olvidada y el inolvidable olor del sudor sexual, ese inolvidable olor que evoca recuerdos trágicos a este humilde servidor.
la veo, solo tiene un sujetador rojo y una tanga negra, lo normal en su profesión, pero en el centro de la braga negra asoma un gato bordado, tan inocente que da miedo, como ve que no pasara nada de lo que usualmente hace, prepara 2 cafés bien cargado (alabe sus curvas al agacharse a recoger el sobre de azúcar) y comenzó una hora inolvidable.
es alta, aun para los estándares normales, creo que mide 1.85, blanca, ojos verdes como un billete de dolar gastado, boca semicorazonada, empieza con una frase encantadora como aterradora: "Los fantasmas del pasado me azotan a carne viva, en la noche me siento real, y solo me siento querida momentáneamente por 15$, los cuales pueden llevar a un minuto de extasis o a 60 de decepcion"
me recordo que la vida que llevamos normalmente es asi, 1 momento hermoso y el resto de momentos son genericos y grises.
de ahi la conversación se transformo en palabrería sobre tabúes sexuales y vivencias con sus clientes que pudieron llegar a ser algo mas que solo 1 hora, ella tiene sueños, ella es mas humana que los que rondan en una calle con un traje caro y se hacen pudientes con una biblia en mano.
ojos verdes y alta, le di un sobrenombre poco comun que le gusto "fantasma del verde mañana", ella espera todos los dias frente a una puerta mirando hacia el horizonte con sus ojos verdes dolarizados, solo para poder sobrevivir en una ciudad de pecado de la cual ella forma parte orgullosa.
Eduardo Jurado P.
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